SEEK
YE FIRST
THE KINGDOM OF GOD
HOME
ARTICLES THE KINGDOM FOUNDATIONS
LINKS
ORGULLO:
RESISTIENDO EL ESPIRITU
(PRIDE: Resisting The Spirit)
Por Mae Shurow
Traducido por Karen Villarreal
¡Oh, el absoluto horror del orgullo! Cómo es ciertamente el pecado original que nos ha infectado y mantenido alejados de una relación con nuestro Dios y de las relaciones del uno al otro. El orgullo se rehúsa a la instrucción. El orgullo rechaza la ayuda y dice “No gracias, puedo hacerlo yo mismo.” El orgullo se rehúsa, resiste, se planta, es cabezadura y terco. El orgullo es un niño de dos años que dice, “yo hago.” El orgullo dice, “Yo se mejor, pero gracias de todas formas por tu consejo.”
La humildad es el total opuesto del orgullo. La humildad no piensa mucho de si misma, sino que al contrario recibe instrucción o ayuda… y es agradecida por ello. Es por esto que el agradecimiento reconoce que todo lo que tenemos lo recibimos de El y no lo suplimos por nosotros mismos ni lo hicimos por nosotros mismos.
Dios sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. Entonces ¿Por qué debemos pedir? ¿Por qué debemos orar? Porque somos un pueblo tan orgulloso y testarudo, que Dios se ha limitado a Si mismo a actuar a nuestro favor solo en respuesta a nuestras oraciones. La oración es simplemente pedir – pedir por Su ayuda e instrucción. Cuando pedimos, ¡Él da libremente! Pero si nosotros no humillamos nuestros seres independientes para pedir a nuestro Padre por ayuda o sabiduría, Él no hará. Dios no nos ayudara mientras nosotros continuemos dependiendo de nosotros mismos y de nuestros recursos, Él espera hasta que nosotros humillamos nuestro espíritu orgulloso, arrogante, sabelotodo y le preguntamos a Él… no solo de labios para fuera, sino verdaderamente le pedimos a Él desde nuestros corazones.
Adán y Eva se rehusaron a la instrucción de Dios de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Ellos querían darse cuenta por ellos mismos; hacerlo ellos mismos. Ellos rechazaron el Árbol de la Vida que Dios tan libremente les dio; y en su lugar dijeron, “No gracias, este fruto de acá se ve muy bien para nosotros.” En esencia ellos le estaban diciendo a Dios, “Sí, yo se que tenias buenas intenciones con Tu Árbol de la Vida, pero creemos que mejor tomamos esta ruta de acá… talvez probaremos Tu sugerencia después si nuestra manera no resulta.”
¡Y Dios nos libre, de hacer la misma cosa hoy día! Cuando el Espíritu Santo viene para instruirnos o corregirnos, nos resistimos, nos rehusamos a escuchar. Pensamos que sabemos, y que nuestra forma es la mejor. Queremos hacer las cosas a nuestra manera mejor. Llegamos lejos en rebelión contra la provisión de nuestro bondadoso y misericordioso Dios, afanándonos en crear nuestra propia certidumbre, seguridad y felicidad. Cuando hacemos así, Dios nos permite aprender a las malas, como aquellos que son orgullosos y tercos deben siempre aprender. Algunos de nosotros somos demasiado orgullosos para poder aprender, y entonces Jesús clamara a nosotros como lo hizo con aquellos que habían rechazado a sus mensajeros una y otra vez, “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste! 38He aquí vuestra Casa os es dejada desierta.”
“Además, tuvimos por castigadores a los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos: ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Mirad que no desechéis al que habla… (Heb. 12:9, 25).
*All emphasis mine.
Written October, 2007
Copyright ©2007 by Mae Shurow
Permission is granted for non-commercial (free) distribution
provided proper citation of authorship is included.