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EL DEMONIO DENTRO
(The Demon Within)
Por
Mae Shurow
Traducido
por Karen Villarreal
En el Jardín del Edén el Árbol de Vida representaba a Dios y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal representaba a Satanás. El Segundo árbol representaba el hecho de que Satanás estaba aquí, en la tierra. Dios puso ese árbol en el Jardín – no para tentar a Adán y a Eva – pero para advertirles acerca de la existencia de Satanás y de las consecuencias de participar en lo que el tenia para ofrecer.
De principio a fin, las Escrituras nos revelan que el propósito de Dios es que la humanidad sea un pueblo para El, y que El sea el Dios de ellos. Es un gran misterio, pero el Señor ama a la iglesia, Su pueblo, como un hombre ama a su esposa (Efesios. 5:27-32), y desea una profunda intimidad espiritual y unión con el hombre. Pero hace mucho tiempo, Satanás entro al jardín e intento seducir a la Novia desposada de Dios (Gen. 3:13). En la Biblia, desposada significa:
“Un verbo referente
a desposar, comprometerse en matrimonio.
La palabra significa comprometerse a, casarse con una mujer (Deut.20:7). La
desposada estaba usualmente acompañada del precio de la novia (Ex.22:16(15);
Deut. 22:23, 25, 27,28). Una mujer desposada estaba destinada a casarse con el
hombre al cual ella estaba comprometida (Deut. 28:30). La palabra era usada
figurativamente para describir el compromiso matrimonial de Israel con El Señor
Mismo (Os. 2:19(21), 20(22). Por lo tanto, la relación con Su pueblo era una de
intimidad personal en su mas profundo nivel” (Baker, 2003)
Cuando Eva “miro al” fruto del árbol, ella lo percibió como bueno para comer y agradable a la vista. Ella lo deseó; lo quiso; y eventualmente llegó al punto de participar de el y comer. Como es en lo natural, así mismo es en lo espiritual. Físicamente, somos lo que comemos, y de aquello de lo que participamos en lo espiritual es de hecho en lo que nos convertimos. Lo que comemos físicamente es meramente una parábola terrenal y no nos contamina, porque Jesús dijo que simplemente entra a nuestro vientre para terminar en la letrina. Es lo que consumimos espiritualmente lo que nos contamina, ¡porque entra a nuestro propio corazón para convertirse en parte de nosotros! El momento en que Eva desobedeció al Señor y comió del árbol malo, ella miro a otro como recurso, como sustento en lugar de Dios.
Eva, y Adán con ella, fueron ambos transformados como resultado. Juntos, la pareja tomó la naturaleza de la comida espiritual que consumieron.
Una Unión Espiritual
La unión entre un hombre y una mujer es una mera sombra de la íntima unión espiritual que existe entre Dios y Su pueblo, y la relación matrimonial terrenal pretende ser una foto de esta unión a todo el mundo. Dios quería que Adán y Eva tuvieran un íntimo conocimiento de El – conocimiento mayor que el que un hombre puede tener de una mujer. Y ellos estaban comisionados a multiplicar y llenar la tierra con un pueblo entero que resultaría ligado en una unión espiritual íntima con su Dios – un pueblo que se convertiría en la Novia de Cristo.
Si Adán y Eva hubieran elegido comer del Árbol de la Vida, ellos hubieran ganado íntimo conocimiento de Dios y unión con El. Pero al participar del malvado fruto ellos entraron a un íntimo conocimiento del mal. Ellos CONOCIERON el mal, y el mal se hizo uno con ellos- pues esta era una unión, no de la carne, sino del espíritu; de hecho, la clase de unión que Dios quería que tuviera la humanidad con El. Adán y Eva, quienes fueron creados para ser los primeros miembros de la Esposa de Cristo, estaban ahora ligados a Satanás – ligados al mal en una unión aun mas profunda y mayor que la unión de un matrimonio terrenal.
1 Cor. 6:15-17 No sabéis que vuestros cuerpos son miembros del Cristo? ¿Quitaré pues los miembros del Cristo, y los haré miembros de la ramera? De ninguna manera. 16¿O no sabéis que el que se junta con la ramera, es hecho con ella un cuerpo? Porque serán, dice, los dos (en) una carne. 17Pero el que se junta con el Señor, un espíritu es.
Nuestros cuerpos estaban destinados a ser templos de Dios, para que El viva en nosotros (1 Cor. 6:19). En lugar de eso, nosotros (toda la humanidad) nos convertimos en un templo para el pecado y el mal.
· Romanos 7:17 De manera que ya yo no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.
· Romanos 7:20 Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el pecado que mora en mí.
Muerte el Único Remedio
A diferencia de un compromiso de matrimonio terrenal que puede ser roto, una unión espiritual es permanente – nada puede cortarlo. Dios sí les permitió a las parejas el divorcio durante el tiempo de Moisés a razón de la dureza de sus corazones, pero porque existe un ligamento en el espíritu, divorciarse del esposo malo de la humanidad no es posible. Es imposible para un hombre o una mujer que esta ligado a Satanás casarse con su verdadero Dios mientras ellos sigan con vida, pues esta unión espiritual puede ser solo cortada por la muerte.
Así que Dios, sabiendo antes de la fundación del mundo que Su Esposa le traicionaría, también proveyó el remedio de antemano: MUERTE. La muerte es la única cura para el pecado, el único medio por el cual esta horrible situación puede se remediada, el único modo para escapar a unión en la que entramos con Satanás. Dios estableció la pena de muerte muy por fuera de Su gran amor y misericordia. Así que fue necesario que Adán y Eva, y por lo tanto toda la humanidad, fueran sentenciados a la muerte. “Hasta que la muerte nos separe” es la provisión de Dios para liberarnos de nuestra maléfica unión y hacer posible para nosotros estar unidos con nuestro verdadero Dios.
· Romanos 7:2-4 Porque la mujer que es sujeta a marido, mientras el marido vive está obligada a la ley; mas muerto el marido, ella es libre de la ley del marido. 3Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley (del marido); de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido. 4Así también vosotros, hermanos míos, sois muertos a la ley en el cuerpo del Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, para que fructifiquemos a Dios.
Los Ángeles que se rebelaron contra Dios se alinearon a si mismos a una unión espiritual con Satanás también, pero por la razón de que ellos viven para siempre, no existe ruta de escape para ellos ni redención posible. Los Ángeles que han escogido estar unidos a Satanás compartirán la eternidad con el.
Los hijos de la humanidad nacen todos con la misma naturaleza pecaminosa que Adán, pero ellos nacen inocentes. Tipificado en el aspecto femenino de la humanidad, pero totalmente real, Dios plantó en todos nosotros un deseo por Él – nuestro verdadero Esposo, “Y su deseo será por su esposo…” Todos nosotros intentamos llenar ese deseo por nuestro Creador con cosas terrenales, pues eso es todo lo que pudimos aprender a hacer mientras comimos del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Todos nuestros pecados brotan de nuestros esfuerzos por mantenernos a salvo, seguros, y felices apartados de la provisión y protección de Dios. Los comportamientos pecaminosos de los padres se ven reflejados en los hijos en lo que parecen ser maldiciones generacionales porque el hijo aprende como hacer frente a la vida mientras mira a sus padres. Los humanos desean, y eventualmente duplican los compartimientos que han observado. Las cosas terrenales a las que estamos expuestos a medida que crecemos se convierten en aquellas cosas que remueven nuestros apetitos, y el niño crece para amar y depender de los mismos comportamientos pecaminosos de los que sus padres dependieron y amaron. El niño expuesto a las drogas aprende a drogarse; el jovencito que tiene un padre que juega poker aprende a apostar; el niño expuesto a la violencia y abuso aprende a abusar. La ira engendra ira en la generación siguiente, egoísmo engendra egoísmo, avaricia engendra avaricia, promiscuidad engendra promiscuidad…así sucesivamente…El hijo no es castigado por las iniquidades cometidas por el padre, pero el hijo probablemente escogerá las mismas iniquidades cometidas que han sido modeladas para él. Así que en esencia, cada uno de nosotros nos convertimos en aquello que “miramos”. Cada persona hace sus propias elecciones y gana su propio matrimonio personal con el pecado.
Aun cuando el pecado que mora en nosotros trae mucho dolor, también trae una pequeña cantidad de placer e incluso realización en cierta manera. Llegamos a depender de ese fugaz placer, y en una clase de relación de amor/odio, ¡amamos a los demonios! Como una mujer casada con un hombre abusivo, mantenemos la esperanza de que las cosas mejoraran. Porque ella ama a su compañero, le cree cuando él le promete que no le volverá a hacer daño. Cuando el dolor se vuelve casi inmanejable, ella talvez se valla por un tiempo. Pero rápidamente se siente vacía por dentro y regresa. Él, viendo el poder que tiene sobre ella, abusa de ella más que nunca. Muchas de las veces, la pobre mujer tiene que “tocar fondo” antes de que ella se enserie en cortar la relación.
La humanidad cometió gran prostitucion en dejar al Señor e ir tras otros amantes (Oseas 1:2; 2:13). Y porque nos fuimos tras otro dios y nos unimos a Satanás, el Señor tenía todo el derecho de alejarnos de Él por siempre. En lugar de eso, Él aun así nos siguió amando, tuvo misericordia con nosotros, vino a nosotros, nos cortejó y nos atrajo (Oseas 2:14). Para que en el final Él pudiera decir “Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: pueblo mío tú; y él dirá: Dios mío”. (Oseas 2:23).
Jesús se hizo carne y sangre “Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). Solo cuando la naturaleza pecaminosa que habita en nuestro ser es crucificada, el poder de la muerte eternal que el diablo ejerce sobre nosotros puede ser quebrantado. La naturaleza carnal que mora en todos nosotros debe ser llevada a la muerte si la vida de Jesús ha de ser alguna vez manifiesta es nosotros. (2 Cor. 4:11).
Jesse Penn-Lewis ayudo a explicar esta verdad en un articulo llamado “The Cross Destroying the Serpent”, (La Cruz Destruyendo a la Serpiente). Ella cita:
“Este es el significado de la Cruz en su divino propósito, y el camino de Victoria para el hombre caído hacia el triunfo sobre el mundo, la carne y el diablo. Éste es el significado de Caer – la carne caída tomando posesión por el espíritu de Satanás. Ésta es la respuesta del Calvario a Satanás, y al pecado: La creación caída crucificada en la Cruz, que cada hombre pueda tener la opción de dejar la vieja carrera, y separarse de su cabeza federal, el primer Adán, comenzar de Nuevo “en Cristo” una nueva creación. La Cruz destruye la serpiente. Aleluya” (1918).
Tomando Nuestra Cruz
Cristo vino y murió para que el demonio en nosotros pueda ser derrotado. A causa de nuestra naturaleza pecaminosa, (la carne) debe morir, cada individuo debe sufrir con Cristo y entrar a Su muerte con Él. No puede existir unión con Dios para nosotros sin una participación personal en la muerte de Cristo. Nunca caminaremos en novedad de vida con Él si no nos hacemos participes con Él en Su muerte, entierro, y resurrección. Sólo la persona que ha muerto a si misma y ha nacido de Nuevo por la fe en Cristo puede ser unida a Dios.
· Romanos 6:4-6 Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como el Cristo resucitó de los muertos a gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, también lo seremos a la de su resurrección; convencidos que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado.
Un Nuevo nacimiento del Espíritu Santo entra y lleva el primer soplo al enemigo que vive en nosotros. Pero toma una largo tiempo matar un demonio, ¡y un soplo no lo logra! Cristo sufrió soplo tras soplo por nosotros, y si nos sometemos a los soplos que están dirigidos a reprendernos y limpiarnos en lugar de resistirlos, Cristo dará soplo tras soplo a nuestra naturaleza pecaminosa (el demonio dentro). El fin de este proceso es la “muerte al yo” para que la unión, dulce unión, con nuestro verdadero Esposo sea posible. Debemos ser participantes de Su resurrección. Como Cristo hizo, nosotros también, debemos padecer la cruz para que el gozo sea cumplido en nosotros.
· Filip. 3:10-11 Por conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad a su muerte, 11si en alguna manera llegase a la resurrección de los muertos.
· 2 Cor. 1:7 Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo seréis de la consolación.
· Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; ciertamente de Dios, y coherederos con el Cristo; si empero padecemos juntamente con él , para que juntamente con él seamos glorificados.
· 2 Tim. 2:12 Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará:
· 2 Cor. 4:11, 16-17 11Porque nosotros que vivimos, siempre somos entregados a muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. 16Por tanto, no faltamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior sin embargo se renueva de día en día. 17Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra en sobremanera un alto y eterno peso de gloria.
Escogiendo Nuestro Árbol
Después de que Cristo nos liberto de la atadura a nuestro demonio, no seguimos estando casados al pecado. Como lo fueron Adán y Eva en el Jardín, nosotros somos desposados a Cristo y tenemos la misma elección que ellos tuvieron (Rom 6:14-16). Y así como ellos fueron libres de escoger, nosotros también somos ahora libres para escojer el árbol del que comeremos. De hecho, debemos escoger – pues es imposible comer de ambos árboles.
De hecho, comemos y bebemos condenación a nosotros mismos cuando comemos de la mesa del Señor indignamente. (1 Cor. 11:30-31). Si comemos y bebemos la comida y bebida espiritual de Cristo, y aun deseamos lo malo, caeremos tal como seguramente lo hicieron ellos en el Eden. (1 Cor.10:3-11). Aquellos quienes nunca han degustado de Cristo comen del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal en ignorancia. Pero aquellos que continúan comiendo del árbol malo después de haber participado de Cristo lo hacen con completo conocimiento, ¡conociendo el peligro! “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.” (I Cor. 11:30). Intentando comer de ambos árboles, ellos continúan siendo enfermizos niños, atrofiados en su crecimiento. Carecen de discernimiento espiritual a tal extremo que su estupor espiritual se asemeja a uno que esta adormecido!
Algunos intentan servir a ambos, Dios y mamom por un tiempo, pero la verdad es que ellos eventualmente elegirán a uno y desecharan al otro. Pablo era celoso por los creyentes, para que ellos no fueran, una vez desposados a Cristo, engañados por la serpiente, y traicionar así a nuestro Señor, y una vez más ser corrompidos.
· 2 Cor 11:2-3 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen limpia al Cristo. 3Mas temo que como la serpiente engañó a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, y caigan de la simplicidad que es en el Cristo.
Jesús dijo, Toma, come, este es mi cuerpo y mi sangre… Hoy, todavía debemos escoger participar de un árbol o del otro – así “comamos” del cuerpo y bebamos de la sangre de Jesús, o “comamos” del fruto del árbol malo. Comer el cuerpo y sangre de Jesús es comer del Árbol de la Vida. Escoger comer de este árbol nos liga espiritualmente a Cristo, y nos son dadas puras, limpias, simples (individuales) mentes renovadas, visión clara y paz. Escoger comer del árbol malo nuevamente nos reunirá con la serpiente y traerá confusión, muchos pensamientos nublados y sucios, desasosiego, ocupación frenética, y esclavitud.
Tal como lo fue con Eva, aquello que “miramos” determinara qué árbol escogemos. Lo que ponemos delante de nuestros ojos ocupa nuestras mentes. Mientras mas miramos, mas queremos/deseamos. Eventualmente, lo que ocupa nuestra mente se pone en practica en nuestras acciones y llegamos al punto de participar en ello verdaderamente – nos hacemos participes de aquello que hemos estado mirando. Esta es la razón por la que el hombre que mira a una mujer con lujuria ya ha cometido adulterio con ella en su Corazón, pues si dejamos que algo ocupe nuestra mente, eventualmente se hará realidad en nuestras vidas.
Aun cuando ellos fueron el pueblo de Dios, los Israelitas cayeron en el desierto porque ellos codiciaron las cosas malas. Su experiencia nos muestra que el ceder a los deseos carnales ¡guía a la fornicacion con otros dioses! Al comer y beber de ese otro árbol, ellos se levantan para actuar – y se entra en idolatría, o adulterio espiritual.
Una vez mas, aquello que “miramos” espiritualmente determinara qué árbol escogeremos para “comer”. Si ponemos al Señor ante nuestros ojos, esto nos llevará a un mayor deseo por Él, y a un corazón en pos de Él. Resultaremos siendo transformados a Su imagen, siendo participes de Su divina naturaleza.
· Hebreos 12:2 Puestos los ojos en el Autor y Consumador de la fe, Jesús.
· 2 Cor. 3:18 Por tanto nosotros todos, puestos los ojos como en un espejo en la gloria del Señor con cara descubierta, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
Si vamos a ser seguidores de Cristo, necesitamos ser siempre consientes acerca de la clase de fruto que vamos a mirar, ¡y prestar mucha atención de cual árbol estamos comiendo!
· Mateo 7:13-20 13Entrad por la puerta estrecha: porque el camino que lleva a perdición es ancho y espacioso; y los que van por él, son muchos. 14Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que lo hallan.15También guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos robadores. 16Por sus frutos los conoceréis. ¿Se cogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol podrido lleva malos frutos. 18No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol podrido llevar frutos buenos. 19Todo árbol que no lleva buen fruto, se corta y se echa en el fuego. 20Así que, por sus frutos los conoceréis.
Tal como Eva “miro” al árbol malo, los creyentes hoy día aun pueden escoger “mirar” hacia el árbol equivocado al mirar a las cosas terrenales o a otras personas en busca de sabiduría y guía, seguridad y felicidad. Permitámonos siempre recordar que ciertamente nos convertimos en aquello que contemplamos, y permitámonos ser siempre diligentes en posar nuestros ojos sobre nuestro Salvador y Señor.
“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.”
Isaías 45:22
All emphasis mine.
Written January, 2008
Copyright ©2008 by Mae Shurow
Permission is granted for non-commercial (free) distribution
provided proper citation of authorship is included.
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Baker, W. (2003, c2002). The complete word study dictionary : Old Testament
. AMG
Publishers: Chattanooga, TN
Penn-Lewis,
J. (1918). Appendix Five. The Cross Destroying the Serpent. Collected Works
of Watchman Nee, The (Set 1) Vol. 01: The Christian Life and Warfare. Retrieved
January 12, 2008 from